Las despedidas más dolorosas implican vivencias inolvidables. La jugadora de balonmano oriolana Andrea Roda ha cerraba hace apenas unas horas la puerta de su vida, la de un ADESAL al que llegó siendo «una chica sin rumbo» y se va siendo «una mujer que sabe lo que quiere».
Roda deja una estela de emociones a su paso por el barrio de La Fuensanta. Con una temporada en División de Honor Femenenina, un ascenso y dos campañas en División de Honor Oro. Tras 4 cursos defendiendo ese escudo y después de unos meses lastrada por los problemas físicos.


