Se lo debían al Sadrián, a todas esas generaciones que lo intentaron sin éxito antes que ellos, a la comarca, al pueblo de Almoradí y, sobre todo, a ellos mismos. A un equipo que ya ha dejado su huella en un club de más de 100 años de historia.
Paco Martínez ha sido el general amable de un ejército de soldados tocados con una varita. Su gestión de vestuario ha marcado la diferencia en 2026 memorable que les condujo a toda velocidad hacia el playoff y después hacia el ascenso.
El CD Almoradí certificaba en casa del CF Nules su presencia la próxima temporada en Lliga Comunitat. Allí acompañará al FB Redován CF y al CD Thader de Rojales. Y, por supuesto, al resto de gigantes del fútbol regional valenciano.
El amargo sabor del subcampeonato de Primera FFCV guardaba dentro el tesoro de vivir una promoción en la que primero arrasaron y luego pelearon. Porque sí, el Almoradí es una gran plantilla, confeccionada para ganar, compuesta por futbolistas talentosos. Pero que supieron entender a tiempo que el camino a la gloria pasaba por bailar todos juntos.


