Al Orihuela CF le salió todo el pasado domingo ante el Navalcarnero y el encaje de las piezas pareció más natural que en otros partidos de este curso. El surtido ofensivo es variado para elegir y los jugadores de ataque llegan con el colmillo afilado al tramo final.
Carlos de las Cuevas hizo retoques sensibles en la pizarra que funcionaron en el terreno de juego y el conjunto escorpión firmó la mejor actuación local de la temporada. Mucho más que los goles, la sensación es que empieza a hacer efecto el pegamento.
Roberto Torres fue la bisagra de todo partiendo desde el doble pivote, pero teniendo vuelo para llegar a área contraria. Gonzalo Miranda volvió a la banda. Ángel Sánchez se alojó en su perfil bueno y Solsona hizo pareja de ataque junto a Monterde.
Y no solo fue cosa del once inicial, sino que los futbolistas que salieron de refresco piden más oportunidades. Pipa, Solano y Camilo marcaron desde el banquillo y se erigen como una alternativa perfecta según el rival o el guión de los encuentros.
FOTO: MANOLO GONZÁLVEZ


